
¿Te gustaría haber vivido en la movida? ¿En la nueva Ola?
Haber visitado el rastro, ¿encontrándote al zurdo o a Olvido esa enana que con 13 años se paseaba con la pinta de ser la más punk de todo Madrid?
Mi respuesta es clara, sí, me encantaría, I would love to live.
Muchos me dirían que soy una niñata estúpida que no tiene ni puta idea de toda la mierda que se coció en ese ambiente.
Vale de acuerdo, lo sé, se que no fue una época digamos estable, pero coño,acaso no es a través de la catarsis, según Freud, cuando todo se restablece, cuando se da una gran descarga emocional y se alivian todas las tensiones.
Las tensiones que arrastrábamos un país que aún salía de un catetismo ilustrado.
Tuvieron que llegar los costus para glorificar ese estado, del que tanto nos avergonzábamos, el chochonismo ilustrado, las pinturas de las folclóricas, ¡Que viva Lola Flores coño!
El arte es un reflejo de la época y eso nadie lo discute, ¿quién podría meterse con ellos ahora?
Y así fue la movida, una gran confusión, donde las drogas y el alcohol estaban a la orden del día, pero también la revolución cultural, las nuevas generaciones y los verdaderos genios que saldrían de aquellos antros de mala muerte.
¿Y que más querías? Que esperabas, ¿Que se iban a quedar quietos, tras 40 años de dictadura?
Fotógrafos, cineastas, escritores, músicos, pintores...y millones de caraduras.
Joder, porque tuve que nacer aquí.
Quiero ver la vía Láctea recién pintada, ir a un concierto en Rockola, o que Ouka Leele inmortalice el lugar mientras yo estoy de cuerpo presente.
A veces pienso que nos hace falta un poco de miedo, para así despertar de este letargo intelectual.
Mientras me conformaré con escuchar a Siouxsie tirada en la cama como una groupie de 15 años.
Y que le den a lo políticamente correcto.